Quiero encontrarte, Artigas
¡Dónde está ese hombre que vi en el supermercado de Artigas, que me sonrió tantas veces, morocho, alto, fornido, con una elegancia inigualable. ¡Por qué me llamaron por teléfono! Cuando estaba decidida a hablarte ya te habías ido. Sigo pensando en ti desde aquel día y no te puedo olvidar. Si lees …